viernes, 22 de junio de 2012
MI PECADO ES LA VERSATILIDAD
1. El amor es razón de mi existencia.
Amar es para mí una bendición.
Me enamoro con gran facilidad
y anhelo que me quieran con pasión.
2. Responden mis amantes a mi anhelo.
Tengo suerte pues soy correspondida.
No por eso me siento satisfecha.
Hay algo que me tiene entristecida.
3. Amo en forma fugaz y pasajera.
Mi amor es vigoroso, no profundo.
Suele durar lo que una llamarada.
Por conservarlo yo daría un mundo.
4. Mi pecado es la versatilidad.
Soy abeja que va de flor en flor.
Mas no es la miel el fruto de mi gira.
Recojo un fruto de amargo sabor.
5. Ha brillado la luz de una esperanza.
Mi último amor parece duradero.
Ya alcanza duración inusitada.
¿Será este último amor el que yo espero?
6. El final de este amor no quiero ver.
Lo digo con tristeza y amargura:
Si este amor ha de ser cual los demás,
¡yo prefiero el suicidio o la locura!
VERA VALDOR
jueves, 14 de junio de 2012
¡NO ME SIGA, POR FAVOR!
1. Sus pasos sobre la acera son el eco de los míos.
Su ágil repiquetear ve pregonando sus bríos.
2. Y va mezclando su ruido con lenguaje muy galante.
Dedicado a lo que ve. No me ha visto por delante.
3. ¡No me siga, por favor! ¡Que cese ese manantial
de palabras tan lascivas que me llegan en caudal!
4. ¿Qué provoca tal deseo? ¿Es mi aspecto general
o un detalle que enardece su agudo instinto animal?
5. ¿Qué lo enciende a tal extremo? ¿Será mi cintura
estrecha o mi cadera ampulosa de redondez tan bien
hecha?
6. ¿Tal vez este par de piernas elásticas y delgadas,
le provoquen el deseo de tenerlas enlazadas?
7. ¿O quizá mis posaderas de irresistible atracción
en usted han avivado sus instintos de varón?
8. Quizá ponga más arriba su pretenciosa mirada.
¿Es mi negra cabellera por usted tal vez deseada?
9. ¡Por favor, aléjese! Pues será usted responsable
que me excite yo a mi vez y me muestre muy amable.
10. Si por verme por detrás tiene tal inspiración,
si me muestro por delante ¡será usted mi perdición!
11. No ha de poder aguantar el dibujo de mi boca.
Lo enloquecerán mis pechos y a mi vez ¡quedaré loca!
12.¡Se ha de arrojar sobre mí a la vuelta de la esquina!
Y pronto semejaremos ¡una pareja canina!
13.Sus palabras glandulares me hacen perder el recato.
¡Dejaré moralidades para pasar un buen rato!
14.¡Retírese, por favor! ¡Que usted me va a convencer!
En verdad soy una dama...¡Pero también soy mujer!
VERA VALDOR
Comentario de la autora: Podría ocurrir que un
escultor, un poeta o un pintor, por poseer sensibilidad
estética mayor que el común de la gente, siguiese a
una mujer como la descripta, para solazarse
contemplando y admirando su línea corporal y la
gracia de sus movimientos. Pero en la mayoría de los
casos, este tipo de mujer es seguido por hombres con
menos preocupaciones estéticas y más necesidad
fisiológica. La naturaleza ha diseñado a las mujeres
de tal forma que aquellas poseedoras de armoniosas
líneas, a un tiempo cumplan los requisitos para atraer
la sexualidad masculina.Inconscientemente el hombre
busca anatomías femeninas que reunan las condiciones
para llegar a ser buenas gestadoras y madres. V.V.
Su ágil repiquetear ve pregonando sus bríos.
2. Y va mezclando su ruido con lenguaje muy galante.
Dedicado a lo que ve. No me ha visto por delante.
3. ¡No me siga, por favor! ¡Que cese ese manantial
de palabras tan lascivas que me llegan en caudal!
4. ¿Qué provoca tal deseo? ¿Es mi aspecto general
o un detalle que enardece su agudo instinto animal?
5. ¿Qué lo enciende a tal extremo? ¿Será mi cintura
estrecha o mi cadera ampulosa de redondez tan bien
hecha?
6. ¿Tal vez este par de piernas elásticas y delgadas,
le provoquen el deseo de tenerlas enlazadas?
7. ¿O quizá mis posaderas de irresistible atracción
en usted han avivado sus instintos de varón?
8. Quizá ponga más arriba su pretenciosa mirada.
¿Es mi negra cabellera por usted tal vez deseada?
9. ¡Por favor, aléjese! Pues será usted responsable
que me excite yo a mi vez y me muestre muy amable.
10. Si por verme por detrás tiene tal inspiración,
si me muestro por delante ¡será usted mi perdición!
11. No ha de poder aguantar el dibujo de mi boca.
Lo enloquecerán mis pechos y a mi vez ¡quedaré loca!
12.¡Se ha de arrojar sobre mí a la vuelta de la esquina!
Y pronto semejaremos ¡una pareja canina!
13.Sus palabras glandulares me hacen perder el recato.
¡Dejaré moralidades para pasar un buen rato!
14.¡Retírese, por favor! ¡Que usted me va a convencer!
En verdad soy una dama...¡Pero también soy mujer!
VERA VALDOR
Comentario de la autora: Podría ocurrir que un
escultor, un poeta o un pintor, por poseer sensibilidad
estética mayor que el común de la gente, siguiese a
una mujer como la descripta, para solazarse
contemplando y admirando su línea corporal y la
gracia de sus movimientos. Pero en la mayoría de los
casos, este tipo de mujer es seguido por hombres con
menos preocupaciones estéticas y más necesidad
fisiológica. La naturaleza ha diseñado a las mujeres
de tal forma que aquellas poseedoras de armoniosas
líneas, a un tiempo cumplan los requisitos para atraer
la sexualidad masculina.Inconscientemente el hombre
busca anatomías femeninas que reunan las condiciones
para llegar a ser buenas gestadoras y madres. V.V.
viernes, 8 de junio de 2012
UN CRIMEN DE LESO AMOR
(A quiénes depredan los sentimientos)
1. El día que te encontré no cabía en mí de gozo.
Cual enfrentada chiquilla con algo maravilloso.
2. Te creí inverosímil. Me cautivó tu fineza.
tu extraña formalidad, tu viril delicadeza.
3. Creí un deber amarte. Un acto de dignidad.
Estética devoción que imponía seriedad.
4. Mas mi pobre sentimiento ultrajado por presiones,
para amarte en plenitud ya no estaba en condiciones.
5. Volví a sentir dolor. Esta vez por no poder
entregar todo mi amor, brindarte todo mi ser.
6. No obstante intenté el esfuerzo. Junté de mi amor
las fuerzas y reuní en un ramillete todas sus briznas
dispersas.
7. Y te amé con gran pasión. Amor lleno de primores,
de sutil orfebrería y de candentes ardores.
8. Y mi reserva de amor, por ti bien estimulada,
despertó de su letargo. Presto se vio acrecentada.
9. Fui respetuosa, sumisa, exhibí docilidad.
Era un estético amor de brillante calidad.
10. Yo advertía que tu amor, en forma pausada y queda,
me envolvía lentamente en suaves pliegos de seda.
11. Yo sentía que inundaba mi ser de dulce calor.
Con ternura y la tibieza de pétalos de una flor.
12. Mas comenzó mi desdicha... Mostrabas hostilidad
y tratabas de imponerme tu imperiosa voluntad.
13. Un afán de gobernarme, de imponerme tu rudeza.
De infligirme menoscabo con tu descortés franqueza.
14. Te adueñaste de mi vida. Con marcado desatino
tu voluntad jalonó los hitos de mi camino.
15. Sentí un sufrir corrosivo que pronto tuvo su efecto:
Se desgastaron de a poco los cristales de mi afecto.
16. Mas no acabó allí mi amor. Mellada su perfección
por reiteradas heridas, sufrió gran desolación.
17. Mi perplejidad angustiante, mi afecto en el ostracismo,
convirtieron mi paisaje en profundo y triste abismo.
18. Me sentí amordazada. Impedida de gritar
la explosión que generaba mi capacidad de amar.
19. Ya no podía expresar mi total adoración.
La mordaza que me ataba ceñía mi corazón.
20. Y mis vocablos de amor, tristemente consternados,
se hundían en mi garganta y quedaban sepultados.
21. Vocablos acumulados producto de este calvario.
Se asemejan a los huesos de un gigantesco osario.
22. Requiem para aquellas frases de frustrado amor dorado.
Que me impediste decir cuando viví a tu lado.
23. Un crimen de leso amor. Tu proceder yo lamento.
Debería ser punible el que mata el sentimiento.
24. Aún no pierdo la esperanza que cambie nuestro destino.
Y nos podamos amar sin un nuevo desatino
VERA VALDOR
Comentario de la autora:
Se dice que amar es no haber tenido jamás necesidad de
pedir disculpas. El dolor intenso que produce una
desavenencia, cuando queremos expresar el amor con
vocablos de exquisita terneza y no podemos hacerlo,
por estar amordazado por el predador.
La convivencia no respeta la uniformidad en los afectos.
Antes bien, la afecta en los detalles pequeños, en los
que casi inevitablemente se disiente.
El ideal es inasible. La solución, tal vez, estaría en la
no convivencia. Un luengo amor cuidado a fuerza de
separaciones que incluyan horas, días, encuentros
abreviados. O una sagacidad en uno de los cónyuges
que permita al otro el triunfo o la adhesión a las cosas
sencillas, triviales, sin discutirlas. VERA VALDOR
1. El día que te encontré no cabía en mí de gozo.
Cual enfrentada chiquilla con algo maravilloso.
2. Te creí inverosímil. Me cautivó tu fineza.
tu extraña formalidad, tu viril delicadeza.
3. Creí un deber amarte. Un acto de dignidad.
Estética devoción que imponía seriedad.
4. Mas mi pobre sentimiento ultrajado por presiones,
para amarte en plenitud ya no estaba en condiciones.
5. Volví a sentir dolor. Esta vez por no poder
entregar todo mi amor, brindarte todo mi ser.
6. No obstante intenté el esfuerzo. Junté de mi amor
las fuerzas y reuní en un ramillete todas sus briznas
dispersas.
7. Y te amé con gran pasión. Amor lleno de primores,
de sutil orfebrería y de candentes ardores.
8. Y mi reserva de amor, por ti bien estimulada,
despertó de su letargo. Presto se vio acrecentada.
9. Fui respetuosa, sumisa, exhibí docilidad.
Era un estético amor de brillante calidad.
10. Yo advertía que tu amor, en forma pausada y queda,
me envolvía lentamente en suaves pliegos de seda.
11. Yo sentía que inundaba mi ser de dulce calor.
Con ternura y la tibieza de pétalos de una flor.
12. Mas comenzó mi desdicha... Mostrabas hostilidad
y tratabas de imponerme tu imperiosa voluntad.
13. Un afán de gobernarme, de imponerme tu rudeza.
De infligirme menoscabo con tu descortés franqueza.
14. Te adueñaste de mi vida. Con marcado desatino
tu voluntad jalonó los hitos de mi camino.
15. Sentí un sufrir corrosivo que pronto tuvo su efecto:
Se desgastaron de a poco los cristales de mi afecto.
16. Mas no acabó allí mi amor. Mellada su perfección
por reiteradas heridas, sufrió gran desolación.
17. Mi perplejidad angustiante, mi afecto en el ostracismo,
convirtieron mi paisaje en profundo y triste abismo.
18. Me sentí amordazada. Impedida de gritar
la explosión que generaba mi capacidad de amar.
19. Ya no podía expresar mi total adoración.
La mordaza que me ataba ceñía mi corazón.
20. Y mis vocablos de amor, tristemente consternados,
se hundían en mi garganta y quedaban sepultados.
21. Vocablos acumulados producto de este calvario.
Se asemejan a los huesos de un gigantesco osario.
22. Requiem para aquellas frases de frustrado amor dorado.
Que me impediste decir cuando viví a tu lado.
23. Un crimen de leso amor. Tu proceder yo lamento.
Debería ser punible el que mata el sentimiento.
24. Aún no pierdo la esperanza que cambie nuestro destino.
Y nos podamos amar sin un nuevo desatino
VERA VALDOR
Comentario de la autora:
Se dice que amar es no haber tenido jamás necesidad de
pedir disculpas. El dolor intenso que produce una
desavenencia, cuando queremos expresar el amor con
vocablos de exquisita terneza y no podemos hacerlo,
por estar amordazado por el predador.
La convivencia no respeta la uniformidad en los afectos.
Antes bien, la afecta en los detalles pequeños, en los
que casi inevitablemente se disiente.
El ideal es inasible. La solución, tal vez, estaría en la
no convivencia. Un luengo amor cuidado a fuerza de
separaciones que incluyan horas, días, encuentros
abreviados. O una sagacidad en uno de los cónyuges
que permita al otro el triunfo o la adhesión a las cosas
sencillas, triviales, sin discutirlas. VERA VALDOR
viernes, 1 de junio de 2012
DICEN QUE TE OLVIDARE . . .
1. Dicen que te olvidaré... Tal vez eso sea cierto.
Mas la pasión que en mí arde todavía no se ha muerto.
2. Estoy más pobre que nunca. Mi hombre me ha abandonado.
Me consume lentamente mi vivir atribulado.
3. Hay una triste dolencia que de todas es la peor.
Suele matar poco a poco... Es la enfermedad de amor.
4. Enferma estoy de ese mal. Perdí mi rumbo en la vida.
Es mi cárcel cotidiana laberinto sin salida.
5. Vacía de entendimiento lo transito adormilada.
Cual sonámbula yo vago con mi razón extraviada.
6. Dicen que te olvidaré... Posibilidad terrible.
Mi desfile de recuerdos la convierte en imposible.
7. Pinceladas de otro tiempo. Imágenes en cadena
que ayer produjeron gozo y hoy sólo producen pena.
8. La tristeza es por tu ausencia. Porque no estás a mi lado.
Dicen que te olvidaré... ¿Es que nunca habrán amado?
9. Los sonidos de tu voz. Esa mirada de fuego.
Tu amor era frenesí... A veces sólo era un juego.
10. Se acabó tu amor por mí. ¿Es que debo resignarme?
Aún no alcanzo a comprender ¡cómo has podido dejarme!
11. Dicen que te olvidaré... Que el amor es un engaño,
un espejismo brillante que siempre acaba en gran daño.
12. Que es el señuelo que usa la madre naturaleza.
Para perpetuar su obra nos infunde esa flaqueza.
13. Que ha de cicatrizar la que hoy es llaga ardiente.
Cuando sólo sea pasado lo que ahora es presente.
14. ¡El amor es algo más! No sólo es un señuelo
para que haya nuevos seres que transiten nuestro suelo.
15. Dicen que te olvidaré... Sólo de tiempo es cuestión.
Lo admite mi entendimiento ¡pero no mi corazón!
16. ¡No quiero oír esas voces! Agoreras de la muerte
que empeñosas vaticinan cual será mi triste suerte.
17. ¡Cesen ya esos augures! ¡Yo tus besos apetezco!
Retorna y vuelve a entregarme lo que anhelo ¡o enloquezco!
18. ¡Recordar hoy es mi dicha! El resto sólo es vacío.
¿Cómo has podido olvidar un gran amor como el mío?
19. Algo enturbia mi recuerdo. Mi fe hace vacilar.
Se dibuja en mí esta duda: ¿si te llegara a olvidar?
20. ¡El sólo pensar me aterra! ¡Que mi amor cambie de nombre!
¡Que pueda reír feliz en los brazos de otro hombre!
VERA VALDOR
Mas la pasión que en mí arde todavía no se ha muerto.
2. Estoy más pobre que nunca. Mi hombre me ha abandonado.
Me consume lentamente mi vivir atribulado.
3. Hay una triste dolencia que de todas es la peor.
Suele matar poco a poco... Es la enfermedad de amor.
4. Enferma estoy de ese mal. Perdí mi rumbo en la vida.
Es mi cárcel cotidiana laberinto sin salida.
5. Vacía de entendimiento lo transito adormilada.
Cual sonámbula yo vago con mi razón extraviada.
6. Dicen que te olvidaré... Posibilidad terrible.
Mi desfile de recuerdos la convierte en imposible.
7. Pinceladas de otro tiempo. Imágenes en cadena
que ayer produjeron gozo y hoy sólo producen pena.
8. La tristeza es por tu ausencia. Porque no estás a mi lado.
Dicen que te olvidaré... ¿Es que nunca habrán amado?
9. Los sonidos de tu voz. Esa mirada de fuego.
Tu amor era frenesí... A veces sólo era un juego.
10. Se acabó tu amor por mí. ¿Es que debo resignarme?
Aún no alcanzo a comprender ¡cómo has podido dejarme!
11. Dicen que te olvidaré... Que el amor es un engaño,
un espejismo brillante que siempre acaba en gran daño.
12. Que es el señuelo que usa la madre naturaleza.
Para perpetuar su obra nos infunde esa flaqueza.
13. Que ha de cicatrizar la que hoy es llaga ardiente.
Cuando sólo sea pasado lo que ahora es presente.
14. ¡El amor es algo más! No sólo es un señuelo
para que haya nuevos seres que transiten nuestro suelo.
15. Dicen que te olvidaré... Sólo de tiempo es cuestión.
Lo admite mi entendimiento ¡pero no mi corazón!
16. ¡No quiero oír esas voces! Agoreras de la muerte
que empeñosas vaticinan cual será mi triste suerte.
17. ¡Cesen ya esos augures! ¡Yo tus besos apetezco!
Retorna y vuelve a entregarme lo que anhelo ¡o enloquezco!
18. ¡Recordar hoy es mi dicha! El resto sólo es vacío.
¿Cómo has podido olvidar un gran amor como el mío?
19. Algo enturbia mi recuerdo. Mi fe hace vacilar.
Se dibuja en mí esta duda: ¿si te llegara a olvidar?
20. ¡El sólo pensar me aterra! ¡Que mi amor cambie de nombre!
¡Que pueda reír feliz en los brazos de otro hombre!
VERA VALDOR
sábado, 26 de mayo de 2012
YO TENGO EN MI INTERIOR UN MULADAR
1. Mi faz es una máscara sonriente
que imita la tersura natural.
Debajo del diseño de mi rostro
se oculta mi verdad proclive al mal.
2. Escapa a la mirada del transeúnte
mi cara verdadera, aterradora.
Un compendio de vicios mundanales
que en mi ser se dan cita a toda hora.
3. Un bagaje indeseable que transporto
por el mustio camino de mi vida.
Es un mar de deseo incontenible
que lacera mi alma percudida.
4. No refleja mi rostro la ansiedad
con que corro de prisa tras el vicio.
Deshecha por premuras insondables
mi paso por la vida es un desquicio.
5. Les confieso que advierto en mi interior como un noble trasfondo de pureza.
Ahogado por la cruda realidad de pecar contra la naturaleza.
6. En mí se anida un diablo muy perverso que dibuja en mi faz una expresión
que no condice de manera alguna con la podre que guarda el corazón.
7. Angélico semblante de virtudes que aparenta tranquila placidez.
Agradable mortaja decorada con manchas de la muerte en su revés.
8. Un búcaro de suave porcelana es mi fingido, habitual semblante.
Nadie sospecha que es el reservorio del vicio más procaz y repugnante.
9. La cuna de lascivias muy prolijas cultivadas con arte y con esmero,
de las torpes pasiones inconfesas es falaz y vicioso abrevadero.
10. Es mi faz un estuche muy lujoso de triste contenido pestilente.
Esta engañosa euritmia de mi rostro oculta la verdad que hay en mi mente.
11. Escudada en mi gesto angelical, tras el dulce disfraz de mi apariencia,
se esconde suciamente acumulada de mi cínica vida la insolencia.
12. Soy odre por el vicio corrompido. Sólo el pellejo es digno de admirar.
Sepan los que alaban mi exterior ¡que tengo en mi interior un muladar!
VERA VALDOR
Comentario de la autora: "¿Será confesional este florilegio de dolores,
este escozor del alma por yacer mancillada por la crueldad a que su dueña
la condujo en su arduo ambular por el mundo?
¿Será tan sucio lo negro? ¿Será tan níveo lo blanco? ¿Acaso la blancura
no lleva en sí toda una sinfonía de colores? ¿Qué es la mácula?
¿Qués lo espúreo? ¿Qué es lo digno? ¿Qué es loable?
Ardo en la fragua de una confusión descomunal. Yo tengo en mi interior
un muladar... Vera Valdor.
viernes, 18 de mayo de 2012
FEALDAD Y VIRTUD
1. Quiero comentar aquí una opinión extendida.
La que tiene a la fealdad con la virtud, confundida.
2. Pasa por ser cosa cierta -y lo repite la gente-
que una mujer muy bonita jamás puede ser decente.
3. He oído muchas veces: "Sin duda será virtuosa
porque ella físicamente, no parece una gran cosa"
4. Queda así identificado lo feo con lo virtuoso.
Pasa a ser así lo mismo, hermoso y pecaminoso.
5. Es creencia general que en la mujer la belleza
es sinónimo obligado de liviandad y ligereza.
6. Que son todo lo contrario las que padecen fealdad.
Que por serlo son las feas ejemplo de honestidad.
7. No se ajusta esto a verdad. Feas o bellas señoras
son en igual proporción virtuosas o pecadoras
8. No por ser feas las feas son mujeres más virtuosas.
Es que más buscadas son y apremiadas, las hermosas.
9. En verdad no hay relación entre el supuesto candor
de una virtuosa mujer y su aspecto exterior.
10. Como no es regla fija que toda hermosa señora
obtenga por su belleza patente de pecadora.
11. De modo que lo prudente para juzgar a mujeres
es mejor que ver sus rostros, averiguar sus quehaceres.
VERA VALDOR
La que tiene a la fealdad con la virtud, confundida.
2. Pasa por ser cosa cierta -y lo repite la gente-
que una mujer muy bonita jamás puede ser decente.
3. He oído muchas veces: "Sin duda será virtuosa
porque ella físicamente, no parece una gran cosa"
4. Queda así identificado lo feo con lo virtuoso.
Pasa a ser así lo mismo, hermoso y pecaminoso.
5. Es creencia general que en la mujer la belleza
es sinónimo obligado de liviandad y ligereza.
6. Que son todo lo contrario las que padecen fealdad.
Que por serlo son las feas ejemplo de honestidad.
7. No se ajusta esto a verdad. Feas o bellas señoras
son en igual proporción virtuosas o pecadoras
8. No por ser feas las feas son mujeres más virtuosas.
Es que más buscadas son y apremiadas, las hermosas.
9. En verdad no hay relación entre el supuesto candor
de una virtuosa mujer y su aspecto exterior.
10. Como no es regla fija que toda hermosa señora
obtenga por su belleza patente de pecadora.
11. De modo que lo prudente para juzgar a mujeres
es mejor que ver sus rostros, averiguar sus quehaceres.
VERA VALDOR
jueves, 10 de mayo de 2012
MIEDO DE MORIR
1. Una vez por lo menos en el día,
se me cruza un terrible pensamiento.
Es la muerte que aún no he digerido
cuya proximidad a veces siento.
2. Es misterio insondable el de la vida.
Es mayor el misterio de la muerte.
Aquel que vive sin tenerla en cuenta
es feliz, fue elegido por la suerte.
3. El saber que el camino de la vida
será truncado en forma inexorable,
me niega cualquier goce cotidiano
y transforma mi vida en poco amable.
4. Al verme reflejada en un espejo
no puedo ocultar mi narcisismo.
Aparto la mirada del cristal
sabiendo que me aguarda un gran abismo.
5. En cambio de mi imagen verdadera
triste veo mi aspecto del futuro.
Y huye mi fugaz satisfacción.
Se dibuja en mi rostro un gesto duro.
6. Quisiera ser la rosa de un jardín
que vive con su gracia y su opulencia.
Y que hermosa, petulante, sólo piensa
gozar la brevedad de su existencia.
7. Señor, dame la fe que necesito
para creer que al morir algo perdura.
Que sea la muerte solamente el paso
hacia forma de vida algo más pura.
8. Pensar en una vida perdurable
haría mi existencia placentera.
Mi Señor, no permitas que esta duda
de mi vida sea triste compañera.
9. Que mi espíritu deje mi cadáver
y comience una vida más hermosa.
Cual sale transformada del capullo
y aletea feliz la mariposa.
VERA VALDOR
se me cruza un terrible pensamiento.
Es la muerte que aún no he digerido
cuya proximidad a veces siento.
2. Es misterio insondable el de la vida.
Es mayor el misterio de la muerte.
Aquel que vive sin tenerla en cuenta
es feliz, fue elegido por la suerte.
3. El saber que el camino de la vida
será truncado en forma inexorable,
me niega cualquier goce cotidiano
y transforma mi vida en poco amable.
4. Al verme reflejada en un espejo
no puedo ocultar mi narcisismo.
Aparto la mirada del cristal
sabiendo que me aguarda un gran abismo.
5. En cambio de mi imagen verdadera
triste veo mi aspecto del futuro.
Y huye mi fugaz satisfacción.
Se dibuja en mi rostro un gesto duro.
6. Quisiera ser la rosa de un jardín
que vive con su gracia y su opulencia.
Y que hermosa, petulante, sólo piensa
gozar la brevedad de su existencia.
7. Señor, dame la fe que necesito
para creer que al morir algo perdura.
Que sea la muerte solamente el paso
hacia forma de vida algo más pura.
8. Pensar en una vida perdurable
haría mi existencia placentera.
Mi Señor, no permitas que esta duda
de mi vida sea triste compañera.
9. Que mi espíritu deje mi cadáver
y comience una vida más hermosa.
Cual sale transformada del capullo
y aletea feliz la mariposa.
VERA VALDOR
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